Winehouse Amy

Nunca una música se volvió tan triste como la de Amy Winehouse tras ver estos días el documental que lleva su nombre. Tras unos años de su muerte, se refieren a ella como la malograda artista. “Malograda” es un eufemismo de engañada, drogada, obligada, expuesta o asesinada. Porque cuando conoces la verdadera historia de Amy Jade Winehouse, no te enamoras de la estrella, sino de la niña que con trece años recibiera su primera guitarra, de aquella niña que abría sus ojos por la mañana con la ilusión y la fuerza de los jóvenes que tienen una meta: cantar jazz en bares ante poca gente , nunca aspiró a la fama, el gentío, los fotógrafos y la presión. De hecho, Amy llegó a declarar que hubiera cambiado todas las canciones que la habían hecho popular por poder pasear por Candem sin que nadie la siguiera.

Amy Winehouse joven

 

Su voz no se escuchaba desde hacía muchos años, cuando otras cantantes de Jazz como Aretha Franklin o Billy Holiday, elevaran el genero y lo “democratizaran” , si se me permite la expresión. Ella mismo había declarado en alguna ocasión que el jazz era un tipo de música más elitista, y consiguió con apenas dos discos bajarla al patio y mostrarnos que una diva no tiene porqué llevar el pelo marcado y la raya bien pintada, que la voz es como una escultura, que se esconde tras la dura piedra y se pule con los años, la maestría o, como en su caso, gracias a un don natural.

Amy Winehouse tenía una personalidad fuerte que imprimió carácter a sus notas, al final de cada estrofa sabías que estabas escuchándola a ella, y podría haber llegado a convertirse en la mejor cantante de jazz de todos los tiempos con unos años más, Con sólo unos años más.

La forma en la que una joven Amy llenaba el escenario y la cámara sin apenas moverse, su look moderno, que escondía el corazón de una vieja cantante bajo su pecho, sus letras, pero sobre todo su voz  hicieron de ella una artista, pero su arte la llevó a la fama, para la que nunca estuvo preparada. No fue en mi opinión la fama quien la mató, sino ese dicho que dice: “entre todos la mataron, y ella sola se murió”.

 

 

Amy Winehouse. Cantante de jazz

Empecemos por su padre, Mitchell Winehouse: abandonó a su madre cuando ella tenía 9 años y tras bastantes años de relación con otra mujer. Esto creó en la joven Amy un desapego por la familia que la llevó años más tarde a independizarse y abandonar el camino de aprendizaje personal que se le presupone a una persona adolescente. Su padre, llegó a decirle que no necesitaba desintoxicarse, cuando todo estaba a favor de la cantante para dar un giro a su vida que, a buen seguro, la habría salvado del trágico final que tuvo.

Su círculo exprimió su garganta y su vida. Ajenos, miraban hacia otro lado mientras todo el mundo la vio caer. Le pedían nuevos discos y canciones, que saliera al escenario pero ninguno se plantó a decirle, salvo su amiga Kelly Osbourne, te quiero pero no puedo estar a tu lado mientras no quieras cambiar.

No me cabe la menor duda que la mató el amor y seguir incondicionalmente al enfermo en que se había convertido su marido Blake Fielder, quien la introdujo en el mundo de las drogas, y con quien ella sabía que no podría seguir si las dejaba. Blake era un ladrón, un drogadicto, un cobarde, un aprovechado, un inmaduro y hasta una mala persona y ella sólo vio en él la chispa que la encendía, a veces confundida con la que se fumaba en plata y quedaba perenne su olor en las paredes del apartamento de la pareja.

Los personajes como Blake Fielder no deberían salir nunca de la cárcel y ser tratados como un virus que todo lo que toca lo destruye.

amy winehouse sexy

Pues lo decía al principio del post. Cuando acabes de ver, si no lo has visto el documental Amy (la chica detrás del nombre), nunca los temas de la londinense te volverán a sonar igual. Amy era diferente, rompedora, bella, por dentro y por fuera y tenía una voz característica, porque se puede cantar mejor o peor, pero es ese matiz personal el que hace diferente y seguido a un artista. Pero es que Amy además de ese matiz, cantaba muy bien, por esa razón, su voz quedará como un eco de todos aquellos que hemos adorado a la artista y sufrido por la persona. Conforme te acercas al 30 de Candem Square hay algo de ella y parece que, muy bajo, pero algo…suena su “rehab” para el deleite de los entendidos de música.

winehouse la carta negra

Tras su muerte, su familia cogió todo su dinero que, evidentemente, le quedaba poco, y explotó sus derechos en beneficio de una fundación que lucha a día de hoy contra la adicción a las drogas y al alcohol en jóvenes. Excelente decisión de una familia que no pudo o no supo hacer más y que vieron, después de su muerte, como su Back to Black se convertía, con 20 millones de copias, en el  disco más vendido en el siglo XXI. Su legado colabora hoy día para evitar que otros jóvenes vivan o mueran por la droga o por el alcohol.

Esperemos que muy pronto salgan  nuevas oportunidades en cine o en documental de saber más y “mejor” sobre Amy Winehouse. Su familia no está nada contenta con el documental al que hago referencia. MI opinión es que habría que borrar de cualquier documento gráfico al desgraciado de su ex marido y recordarla por su voz, sus letras y esa forma de cantar el jazz: la voz de una vieja negra en un cuerpo vintage.

¿Qué habrá pensado todo este tiempo Mitchell Winehouse de aquellas palabras que le dijo a su hija acerca de que NO necesitaba rehabilitarse?

 

 

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