Los hijos de la ignorancia, París, Mahoma y la madre que los parió.

No hay insulto que valga contra el inconsciente, el asesino o el ignorante, sólo la educación en el respeto y en el amor por los demás. Diariamente mueren personas  en todo el mundo y no nos impacta tanto como las de este atentado en París. Parece que la preocupación es directamente proporcional a la cercanía del suceso, a lo que tenemos en común con la gente que muere.
Cuando un hijo de puta se suicida en un autobus lleno de niños, a 4000 kilometros de tu casa, aprovechas para echar la sal en el plato y cambiar de canal porque “se ven cosas muy desagradables en la televisión”. Cuando los acontecimientos suceden en París, al menos nos llega más adentro. No quiero entrar en esta hipocresía de occidente, porque en el fondo entiendo que nos impresiona más ver una ciudad con calles, tiendas y personas vestidas como nosotros, atacada cobardemente.
Esta cobardía no sólo está en los corazones de quien empuña las armas y aprieta sus gatillos. Los testimonios de clientes del Bataclan, sala histórica de París, acerca de la juventud a cara destapada de los asesinos que paseaban por la terraza del recinto matando a sangre fría, demuestran que todo lacayo siempre tiene un opresor más cruel y terrible que él, que mueve los hilos de la ignominia y la verguenza para toda la comunidad islámica del mundo, que ve cómo el mundo se pregunta, con ignorancia, curiosidad y necesidad, qué pensarán los hijos de Mahoma o el mismo Mahoma de este uso desproporcionado de la violencia, la crueldad y el aborregamiento. Lo mismo sucedió con el atentado en Charlie Hebdo
Debe de haber mucha chilaba y mucha barba sucia disfrutando de la muerte de franceses, pero no me cabe duda que también hay corbata y traje de chaqueta enfundado en siervos del terror, traficantes de armas apestados de favores por deudas. Parias de occidente, extranjeros en oriente.
Esta entrada he querido que tuviera una fotografía hecha por mí en París. Ahora, desde España, se la ve indefensa y expuesta, como esos miles de refugiados que huyen, sin saber, como decía Tangina Barrons en Poltergeist, que aunque cambies de casa, los fantasmas siempre te persiguen.

La pena es que tenga que morir gente por culpa de un grupo de mafiosos que engaña en nombre de Alá para ser cada día más poderosos, más ricos y más inhumanos.
Cuando veas a un refugiado en las noticias peleándose por una pieza de pan para su mujer y sus hijos, no te olvides de que son, de estos mismos criminales, de quienes van huyendo cuando llegan a las puertas de nuestra casa, si es que consideramos a Europa nuestra casa, por esa razón, creo que hoy, todos somos Paris.

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