España, un país de asesinos.

Una cama en penumbra y dos personas que se quieren, una enferma, la otra cuida de que nada le falte a éste.
Una grave enfermedad y un fármaco que aúna los grandes pecados de nuestra era. Pero así es, la sangre de los pobres tiene un precio, la salud de quien antaño engordara las arcas públicas con sus impuestos, con su trabajo, hoy se pudre en el olvido de los gestores de España. Que no haya una partida específica y de urgencia para cubrir un acontecimiento tan importante como la vida de muchas personas a través de un medicamento es inhumano, como el sistema político que nos regenta,como a una taberna de cerdos, ladrones y miserables.
Sovaldi es algo más que un medicamento para combatir la Hepatitis C, es un claro ejemplo de moralidad en las espaldas de nuestros dirigentes.
No digo que sea caro, digo que debería ser gratis, como la ayuda prestada a los bancos, “cuando más lo necesitaban”.
Miramos a Francia, porque se asesina la libertad de expresión, se penaliza a los valientes, a la voz de Occidente con disparos y barbarie, y sin embargo, ¿no percibes tú mismo el terrorismo silencioso que se resiste a salir del poder?
No necesitamos ser un número, ni un grado de enfermedad, una gráfica o un problema, nosotros sólo queremos vivir cuando nos toque. Un estado que ha sufragado los gastos completos del nacimiento de príncipes, infantas e infantitas, no tiene capacidad moral para decidir a quien dispensar o no un fármaco, con un precio muy inferior a su valor. Una apuesta segura, dinero por vida, más claro agua.
Y en esa sencilla ecuación, que podría ser solucionada por un niño de 4 años, reside la nula capacitación de individuos, que han pasado su vida intentando convencernos de que les votáramos, pero que no han conseguido convencernos luego en su gestión, ni en su forma, ni muchos de ellos en su decencia.
Compadezcámonos de nuestros vecinos franceses por cada uno de sus muertos, España tiene también un historial de sangre en el asfalto, coches bomba, tiros en la nuca y cobardía. Parece que el terrorismo lo han inventado también los americanos, y llevamos cuarenta años pidiendo que llamen banda terrorista a la ETA y no asociación por la lengua, la cultura y la pelota vasca, por favor!

Pero no olvidemos que mientras en Francia se mata a punta de kalasnikov, aquí se da la vida a golpe de receta, sin viñetas, ni caricaturas, así es la puta realidad. Si usted o alguien querido, sufre de esta enfermedad y de la vejación que supone la negativa al auxilio, actúe, no se quede callado.

Y habrá valido la pena que, al menos, ese día, salga el sol.

Santos Garrido.

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