Se va el amor.

amor-a-distancia-en-blanco-y-negroSe va el amor.
Estilo Sevilla.
Sevilla FC Radio.

Se va el amor,
Se va el amor y deja trás de sí un rastro de camas desechas, un sin fin de espejismos a los que llamamos recuerdos que no sirven para nada cuando se va el amor.

Se va el amor.
Como una flor, y no te das ni cuenta embelesado por su olor, y caen al suelo las ramas del árbol que un día plantarás dejando allí tu corazón, lastrado, profundo y mudo, ensortijado en los nudos de su madera raída. Y cuando te vayas a dar cuenta ya no valdrá arrepentirse de la última hoja caída.

Se va el amor,
y lo sabrás, pues aunque a su lado despiertes y en sus ojos adivines la savia de un nuevo día, ya nos esperes encontrar ni sombra de aquel brillo que antaño te enamorara, ni esa chispa delicada que os conectó para siempre.

Se va el amor,
se apaga como una vela que poco a poco nos deja a oscuras y sin aliento. Y nos pierde en el recuerdo de sus virtudes, sus detalles, sus defectos, sus besos… El hueco que deja, el reflejo de aquellos ojos, la ilusión con la que te hablaba, las verdades que contaba, las mentiras que escondía, los sueños que compartía, las tardes en el sofá las noches bajo la luna y esa manta, nido de las vergüenzas, y que acabó por sobrar.

Se va el amor en un gesto, rudo, seco y sin sentido cuando el animal con quien vives, maltrata o pierde el respeto, cuando sus manos no albergan ni uno de los latidos que cobijara tu pecho.

Como una empresa, que se hunde porque los socios no se implican, así se va el amor. Porque la paciencia es un pétalo de una flor que ya no existe cuando se apaga el amor; así es una pareja: un barco sin rumbo, con las bodegas llenas de combustible, con dos capitanes y sin timonel y un viento que se llama orgullo que nos aleja para que nunca más seamos los mismos.

Y se fué, y quedaron fotografías y un reloj que avanza quieto y seguro, un teléfono que no suena y una persona que espera un mensaje, una palabra, y cada esquina recuerda una historia, una caricia, una mejilla bañada por una enorme sonrisa surcada por una lágrima.

Con la marcha del amor se marchitan las pupilas, se vuelven largos los días se apagan los compromisos, los planes, el hacerse viejecito al lado del otro; el cariño, los pellizcos y una sincera sonrisa, un abrazo y un te quiero. Y la vida, ese hondo respirar que fue siempre despertar a su lado sonriendo.

Y el viernes de madrugada, esa luz que cada año alumbra la Resolana, dejará seguramente un rastro de valentía y aunque se vaya el amor, sal a la calle y celebra, que una Esperanza recorre las calles de tu Sevilla.

Santos Garrido López

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