Los Mangantes

Los Mangantes.
Estilo Sevilla.
Sevilla FC Radio.
 
¿Por qué nos gusta tanto mangar, coger esa cosa que no es nuestra, para cambiarla de caja, de lugar o de bolsillo?
Será porque somos españoles, ya sabe,por eso de los fenicios y todo eso. Los fenicios debían ser unos verdaderos sinvergüenzas, luego, cuando alguien regatea le dicen que es como un moro, ya ves, lo que nos habrán hecho los moros a nosotros. Luego está esa manía de llamar moro  no sólo a los mauritanos, sino a todo señor desde las costas del Atlántico Norte hasta Jordania, que viene a ser como llamarme a mi polaco.
Y es que hay gente que se encargaba de decir que nuestra sociedad se estaba corrompiendo cuando era desde dentro desde donde nos la metían por la espalda. Que hubiera muchas familias inmigrantes no fue un signo de decadencia sino una señal de que este país comenzaba a ser un lugar de oportunidades, y que no me digan que fue el alto coste del sistema social el que arruinó las arcas, sino más bien, el continuo dispendio al que se vieron sometidas, por aquellos que usted y yo sabemos.
 
Los mangantes, viejas caras conocidas de años y años por todos nosotros. Señores que se enriquecieron mientras este país iba a la cola de un gigante que avanzaba muy rápido, Europa, y que recibieron de ésta, cantidades de dinero para proyectos de todo tipo, y que cada uno se esos proyectos se empobreció porque apareció el intermediario de turno que puso la mano. Señores de traje y corbata que ahora gastan polo de manga larga metido por dentro del pantalón. 
 
Porque aquí sólo se habla de Catalunya, de los presos de la ETA, y del Canal de Panamá, a mi cuándo me ha importado el Canal de Panamá. Por qué me tengo que preocupar yo de que una empresa pierda lo más grande en una operación que iba a dar mucho dinerito a los mismos que despiden a mi hermano, a mi vecino o a mi padre. Que aprovechan un nuevo marco legal para tratar a un trabajador como una porquería, con sueldos ridículos que obligan a cualquiera a no tener más que pa comer y pa amontonar facturas sin pagar. 
Y les duele más, si,ver como incendian un contenedor que a alguien buscando comida en él.
 
Yo de lo que quiero que hablen es del hambre, del trabajo, de dónde está el dinero, que haya algún responsable de todo esto. Digo yo que treinta y cinco años de corrupción dan pa que le pillen a uno, no? Y todavía siguen saliendo, fulanito se lo gastó en viajes, el otro en comidas, el otro puso a un hermano que tenía una empresa, el otro ponía la firma de un desgraciaito pa convertirlo en desgraciao.
Este banco le decía a la pobre abuela poco más que dónde firmar y esos mismos bancos reciben dinero nuestro, el que debía servir para no cerrar colegios, plantas de hospitales, centros culturales, o una línea de metro a la hora que venga en gana, o pa que tu vecino tenga pa comprar algo de comida pa su chiquillo.
 
Los mangantes saben que hay leyes y evitándolas chorizan, por el camino,a veces sale más rentable robar y guardar el dinero hasta que te suelten por portarte bien en la cárcel, cierran bocas con nuestro dinero y crean así la casta de los parias mangantes, los que sólo valen su silencio, los que agachan la cabeza. Porque al mangante lo distinguirás porque es el que más alta lleva la cabeza al salir del juzgado. 
 
Mi personal opinión es que esto es una dictadura, cada vez vemos mejor sus dientes, un sistema que decide cuàndo, cómo y por cuánto trabajas, que antes de dejar hundirse a una empresa privada llamada banco deja sin luz a familias que no pueden pagar una factura o sin ayuda a un padre que lleva tres años parado, que recorta en todo aquello que afecta a los servicios básicos sociales y se gasta medio millón de euros en una tanqueta con un cañón de agua, de esas que usaba Mubarak, Pinochet o el mismísimo Mao. Que no vale para regar los campos de trigo, ni para hacer más grandes las patatas, sino para que estemos todos calladitos y lejos del Congreso. 
 
Asi que en las próximas elecciones tenemos una nueva ocasión de entrar al Congreso con un voto, para los que no hay cañones ni recortes, para que entren a gobernar en nuestro nombre, y no en el de un banco, en el de un amigo o en el nombre de su padre, aunque éste sea el Rey de todos los españoles.
Y ya que,  por cuestiones históricas, no hemos tocado todos al mismo dinero que si nos toque a todos la misma justicia.
 
 
 
 
 
                                                           Santos Garrido López 
 
 
 
 
 
 
 
 
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